jueves, 28 de febrero de 2008

El reflejo en el agua....

Glitter Graphics


Como cuento de hadas, entraste en mi mundo
Para más que mi reflejo en el lago ver el tuyo a mi lado
en dónde los sueños se cubren de magia
y en cualquier lugar se hacen realidad posible
En la sabiduría del tiempo, el suceder de mil páginas
En evolución se crece de libélula a mariposa
Y sin dar por ella, pues no se pretendió encontrar
Lo que se creyó no alcanzar y nunca llegar, cual lluvia de estrellas
mi vida alcanzo.
Ese despertar de la magia
salir del mundo irreal y ansiado, para hacerse verbo
Conjugado en tiempo presente, en plural sentida
Hoy en el lago no sólo veo mi reflejo
sino el presente ardiente y tu reflejo a mi lado
el tiempo pasado que abrazo en recuerdo.

lunes, 25 de febrero de 2008

Un grito en las Aguas de mi Ser....

Cuento Participante en el Certamén "Cuentos del Agua"
Expo Zaragoza 2008
Aquel día desprendió la esencia del sentir, no palpitaba más en mis entrañas, como fuentes abiertas la vida me arrebato aquel pedacito de sueño y amor, de mis ansias, el éxtasis pleno de sentir su cuerpo dentro de mí.
La lluvia arreciaba ferozmente en la noche vestida de intimidad, un cordón unía aquel pedacito de alma y cuerpo, que broto de mi cual rocío de plata. En medio de la tormenta mis miedos, arroparon su cuerpo tibio y desprotegido, la luna oculta entre reojos, contemplaba la vida brotando desde mis entrañas.
Su cuerpo infinitamente pequeño entre mis brazos, me hacia sentir plena, sentí irrumpir de un anonimato, para tan solo ser alguien especial. La noche oscura se hacía impenetrable, más el llanto rompió la calma de una tormenta que iba amainando, aún los rayos resquebrajaban la oscuridad intensa de una noche carente de estrellas.
Impregnada de olor a tierra húmeda en aquel vislumbrar de una casa de piedra y techos rojos en medio de un bosque.
No recuerdo en que instante de mi vida, me sentí más en equilibrio. De pequeña mi madre siempre me decía que después de una tormenta viene la calma, yo entre lecturas bíblicas, leí que un Arco Iris sello un Pacto de Amor entre el Hombre y Dios.
Y esta noche en medio de esa tormenta que alimenta la tierra misma y dónde la intensidad del rayo alumbra con furia la oscuridad, vi nacer mi promesa de Amor, advertí la vida brotar en fuente de agua y abrazarla con la humedad de su cuerpo ensangrentado aún. Un instante de intenso dolor, disminuido por el placer de tener en mis brazos el hijo anhelado.
Creo que ambos dormitamos. Cuando el roce de una mano me despertó acariciando mi seno en busca de aproximar su boca, tratando de beber el néctar de la vida. Me incorporé aunque aún adolorida, mi cuerpo sudoroso, más intensamente extasiado con el instante, busque un lienzo blanco y lave mis pechos, y como mágico santiamén mi hijo cual cachorrito, acabado de nacer apresuraba sus ansias de comer.
¡Dios que hermoso! Mi mano le acariciaba tratando de verlo en todo su esplendor, sus manitas pequeñas, sus ojos aún cerrados, su boca estrujándome bebiendo de mí.
Recordé a Suki, el día que pario a sus cachorros, en medio de una noche muy similar, su desespero en liberar la bolsa dónde permanecían sus pequeños con sus dientes, y sin que no terminara con uno, no desentrañaba el otro amparándolo en su espacio interior.
El alba rompía, la llanura verde intensa, las aves revoloteaban y el trinar de las aves, era el marco perfecto de aquello que mi Madre siempre me repetía.
El sol rasgaba entre naranjas el cielo, la luz iba penetrando mi alcoba aún impregnada de la humedad de la noche.
Yo y mi Emmanuel, así le puse a mi hermoso varón, ambos en plenitud de intimidad. El miedo ya no tenía cabida en mi espacio, las horas eran ansiadas en la llegada del ser, que hizo posible esta semilla de Amor.
De pronto sentí llegar a José mi amante esposo. Sentí sus pasos uno a uno correr a la alcoba, la puerta entreabierta, con suavidad fue abriendo mientras su cabeza se asomaba cuidadosa en sigilo mil miradas orgullosas
· Mi ángel la tormenta me demoro, Dios como no llegue a tiempo, hice lo imposible.
· Tranquilo José, aquí estuvo lloviendo copiosamente toda la noche, incluso temí entre los rayos, pues sabes que les temo. Pero al fin la providencia hizo el instante mágico, ya no recuerdo el dolor ni el temor.
· Dios que hermoso es, como te sientes, mi ángel.
· Creo que se parece a ti, mira sus manitos, sus ojos aun no distingo el color.
Lo tomo con inmensa sutileza, lo coloco en la cama, y comenzó la requisa cual padre extasiado, creo que se parece a mi Padre, no como que se parece a mi cuando pequeño. Aunque la nariz es la tuya. Así se iban hilvanando mil parecencias en el gran árbol genealógico. Sus ojos brillaban cual farolas, el pecho parecía brotar entre tanta agitación.
· Pensé que no iba a llegar, los trabajos de la autopista colapsaron y el agua parecía buscar su camino, se llevo algunas casas.
· Bueno siempre es lo mismo, parece que los ingenieros se olvidan que las aguas buscan siempre su camino.
· Pero dime mi Ángel ¿Cómo te sientes?, mientras venía llame al Dr. Hilario, para contrale, me dijo que vendría lo más rápido que pudiera.
· Me siento bien, tan sólo preciso asearme, no me he movido pues no quería dejar de contemplar nuestro hijo.
En ese diálogo íntimo, la mañana fue abriéndose camino al sol, se podía evidenciar una hermosa mañana. Penetrando sus rayos tras la ventana, iluminando la cuna en la cual dormía Emmanuel.
Poco a poco esas imágenes fueron quedando cual borrascas en la memoria, Emmanuel fue creciendo y en instantes me sorprendía verle correr entre los campos verdes, yerbas, jugaba en el fango, en la lluvia, eran dos elementos inseparables.
Cerca de la casa teníamos un río, cual paraje idílico, una fuente que caía de una montaña, nos servía en días de intenso calor para servir de ducha clara, agua fresca, el susurro de sus aguas eran algo que me transportaba en esencia, la brizna que emergía de su caída, se convertía en frescor de piel, era muy sabroso permanecer junto a esa fuente en días donde el sol se hacia sentir presente con furia.
Siempre me sentaba después de las lides hogareñas en la roca que me atreví a bautizar como Sueño de Luna, pues cuando la luna llena se abría en la inmensidad de la noche, cubría con intensidad su cuerpo. No era por arte de magia, sino que los árboles, tapaban sus alrededores y místicamente ella permanecía iluminada.
Existía un magnetismo entre Emmanuel y la lluvia, creo que debido a la noche de tormenta en la que nació. Pero siempre me asombraba de su deseo de atravesar el rio sin miedo, y detenerse en medio de él, olfatear el aire y decirme:
· ¡ Vámonos Mamá, va a llover ¡
· Uhm Emmanuel, ¿ahora me dirás que eres meteorólogo? Ni los de la Tele aciertan.
Pues no me quedaba de otra que tomar la canasta de la merienda e irnos para la casa, su intranquilidad era constante y manifiesta. Creo que los miedos se Transmiten.
En lo que llegaba, se montaba en la silla y comenzaba su cuenta regresiva y aún me negara a creerlo, el sonido de la lluvia se iba asomando y sin dar por ella el cielo se oscurecía y arreciaba la tormenta.
Sentía sutileza en lluvia suave, salía al terraplén y jugaba con el barreal, pero en las tormentas sentía estupor y miedo, como si algo dentro de él le amenazara.
Un día le pregunte porque de su temor. Y el me decía que temía al río. Que sus aguas buscarían su propio camino. Yo le dije que estuviera sosegado que eso no sucedería.
Aunque no entendía, como le gustaba estar dentro de sus aguas, adoraba bañarse debajo de la fuente, pero cuando su lecho crecía el comenzaba a temblar.
Esa tarde cuando José llego a casa, una vez más le insistí con el tema. Creo que como hombre de carretera, no le dio importancia y me dijo puede que tenga miedos de cuando nació, seguro tú tuviste miedo y él los asimilo.
El día que cumplió 10 Años, invitamos a los vecinos y amigos allegados, a los demás muchachos y celebramos en grande.
Era gracioso siempre llovía la noche anterior, nunca me preocupe por el día en si, pues que recuerde siempre el alba se abría en un prometedor día soleado.
El último en llegar de los que asistieron era Don Jacinto, un viejo muy bonachón, tez blanca con sus grandes y pobladas barbas, cuando se le invitaba en vísperas de Navidad vestía el traje de San Nicolás y repartía los regalos que les dábamos a los niños, nunca nadie dudo de la existencia, pues los más picarones le jalaban las barbas a ver si eran reales.
Debajo de Araguaney, me senté con él y hablaba de lo mucho que quería a Emmanuel, que era un niño peculiar que cuando iba al colegio siempre entraba en la bodeguita a saludarle.
Entre conversa amena y exaltación de mi hijo, le asome el miedo particular que el manifestaba con las tormentas y su insistencia en el temor del río, el me miraba y me dijo:
· Es normal su temor, por aquí los viejos como yo respetamos su furia.
· Don Jacinto, ¿Cómo le pueden tener mido a ese río hermoso que cae en cascada? Además con el lecho tan pequeño que tiene, que daño puede hacer. Por años he ido a su cauce, para tomar agua clara, me he bañado debajo de la cascada, no creo lógico tenerle miedo.
Con voz muy locuaz, se sonríe y me dice.
· Mi querida amiga, no siempre fue así, todas estas tierras estuvieron cubiertas como lagos por sus aguas, ves aquel llano de tierras pantanosas, que sin motivo alguno están siempre húmedos, pues ellas son parte de su ramal. El agua se fue recogiendo y jamás fue lo suficiente para volver a cubrirnos, así que fuimos construyendo y replantando el sembradío nuevamente.
· Don Jacinto, ¿cómo es posible entonces que se haya permitido construir a las márgenes de lo que fue el paso del río?
Salto en sonrisa y con un no asentado con la cabeza.
· Acaso alguien pidió permiso para construir, no amiga mía aquí fuimos tomando tierras, construyendo y formando un pueblo pequeño.
Lo que no entendía era como Emmanuel en su pequeñez, decía que el río volvería a su cauce.
Pasado un tiempo y muchas lunas, un día, la noche comenzó a caer, las aves de manera irracional comenzaron a volar como jamás las contemple. Emmanuel parecía entender el sonido de ellas, lo que decían, corrió al pórtico se puso en puntillas. Corrió apresuradamente, mientras gritaba.
· Oye mamá, lo oyes.
Me asuste de ver la excitación de Emmanuel le ataje, lo abrace y le dije, no tengas miedo mi ángel, nada malo va a pasar.
· Que si Mamá, el río esta gritando, y va a llover. No hueles la lluvia. Vámonos.
No se que debía hacer, le pregunte dónde quería ir, me dijo “Dónde no vea piedras en el suelo.”
Quede tiesa, ya comenzaba a preocuparme, ahora si me parecía oír el río, la brisa que siempre entra por la ventana de la sala dejo de correr, es como si todo confabulara a mis miedos.
Tome el bolso, y me fui a casa de Don Jacinto, al llegar vi que el guardaba sus aves, y le pregunte si podía entrar, con voz ronca me dijo:
· Uhm, Emmanuel también lo sintió.
De pronto Don Jacinto se acerco a Emmanuel mientras sus manos acariciaban su cabeza, recostándola a su cuerpo.
· Si Sr. Jacinto, el río esta bravo, la corriente hace revuelo.
· Ok, tranquilo que estas en tierras sin piedras.
Esa frase despertó temor en mi, la misma que mi hijo me había dicho instantes antes, “Vamos dónde no vea piedras en el suelo”, no entendí pero de seguro que temí esa similitud.
Que tenía que ver las piedras del camino con el río. Si por dónde quiera hay ´piedras. Ese diálogo consentido a dos me estaba produciendo molestia. Ya no sabía si molestarme, irme a casa pues José no tardaría en llegar o tan sólo quedarme allí.
De pronto un sonido estruendoso y un trueno rasgo de lo alto del cielo, los goterones comenzaron a caer, cual piedras de agua, la piel se me erizo, me cubrió el miedo pronto, ese día remembre el día que nació mi hijo, la lluvia era intensa e igual. El día se oculto de pronto ante un cielo oscuro.
La lluvia golpeaba los ventanales, Emmanuel no se abrazo a mí, sino a Don Jacinto y el lo sentó junto a él, encendió su pipa y en su mecedora, se reclinaba tranquilo.
Realmente no entendía nada de lo que estaba acaeciendo. Me asome a la ventana para divisar por entre el camino de piedra, muy cerca del río.
Otra vez el cielo se partía en dos, la furia del viento era intensa y aullaba entre las ramas, era capaz de arrastrar todo lo que ligero estaba en el campo abierto. En cada segundo la furia de las aguas parecía no detenerse, el rugir del río me penetraba los oídos y corrí también a sentarme junto a los únicos seres que estaban junto a mi.
Don Jacinto tomo mi mano y con voz fuerte pero suave me dijo:
· Tranquila María, aquí estarás a salvo
Lo mire como buscando respuestas, estaba apabullada, no recuerdo una noche similar, y menos haber oído a alguien contarme una historia ocurrida.
· ¿Por qué sus miedos Don Jacinto, no lo entiendo?
· María como explicarte, algo que solo dentro de lo divino tendrías respuesta, Emmanuel es un niño especial, tiene los talentos como las aves mismas, que emigran ante el advertir del peligro, como los peces que se unen formando una gran nube ante el asecho de un depredador.
· Pero sigo sin entender, el porque de sus temores, y mírelo ahora duerme en sus brazos, como nunca lo suele hacer en noches así.
Se sonrío, golpeo mi mano, como confortándome también, se incorporo con Emmanuel en Brazos, me dijo que me sentará en aquella mecedora, y al hacerlo puso a mi hijo sobre mi regazo. Toco mi hombro y entonces me dijo:
· Bueno María este tranquila nada les pasará. Haré un café pues la noche será muy larga y el insomnio nos mantendrá en vigilia.
· Don Jacinto estoy preocupada por José no sabe que estamos aquí, si llega a casa se inquietara de no vernos.
· María creo que esta noche que aún comienza no llegará, pues José es camionero de crianza y sabe que ante una tormenta así, tan sólo debe guarecerse, y de no ser así, Miguel el de la estación de Gasolina, siempre cierra el camino al pueblo, con sus señales habituales de alerta.
· Sí, algo así me ha dicho José, creo que tiene que ver con que su Padre murió en un accidente en una noche de inmensa tormenta.
· Así fue María, una noche exactamente como esta.
Me sentía sosegada, pero sin respuesta a lo que estos tanto respetaban, tal vez en Don Jacinto pudiera entenderlo, el era uno de los mas viejos en el pueblo, pero en Emmanuel no podía deducirlo.
De pronto, se oyó un rugido ensordecedor, gritos que arreciaban en los oídos, quise correr a la puerta para ver que sucedía allá fuera, pero el brazo fuerte de Don Jacinto me detuvo. Tomo a Emmanuel entre sus brazos me rodeo por encima de los hombros, y me dijo que no saliera, pues en nada podría ayudar.
· No, María, no lo hagas, lo que tiene que suceder nadie lo detendrá, ya el rio rasgo la piedra y sólo queda que sus aguas se asienten.
· Que sucede Don Jacinto, que fue ese sonido que hizo temblar el suelo, que tiene que ver las piedras del camino que dicen ustedes, no lo entiendo.
· María simple, las piedras del camino, tan sólo indican el curso del agua, por dónde paso inicialmente el río. Recuerdas la represa dela cual nuestros campos se riegan, ella modifico el curso de las agua, deteniéndolas, lo que hoy es el rio, tan sólo es un ramal interno que sale a la cima, como si libertara la furia de haberle apresado.
· Don Jacinto y las demás personas del pueblo, cercanas a mi casa. ¿Qué pasará con ellas?
· María, no podemos hacer nada, a no ser que desees poner en peligro la propia vida de tu hijo, ten la certeza que muchos ya subieron a la montaña, no salí a apoyar a los demás, pues tenía la certeza de que Emmanuel correría aquí.
No puedo explicar la paz que sentía en aquel abrazo, pero de igual manera temblaba de miedo, la noche no parecía concluir, ni la furia de las agua amainaban, el cielo se rajaba entre truenos que se oían mas cerca y el resplandor de cada rayo era más intenso y seguido. El río rugía de manera extraña como se engullera todo a su paso.
Nos sentamos y creo que dormite por instantes, pero cuando tome consciencia de mi, el olor a café y desayuno era intenso, mire hacía la cocina mas no vi a nadie, una nota sobre la mesa. Emmanuel dormía placido, me levante, tome la nota y leyéndola nuevamente temí.
· “María mientras duermes, sabiéndote a salvo, me voy junto a los demás, para tratar de ayudar a quienes estén en peligro, seguro muchos atrapados por las aguas aún estén a modo de poder rescatarlos. Tan sólo te pido que te alimentes tú y Emmanuel, y no emprendas el regreso a casa, pues no estará muy accesible aún. Mitad del pueblo quedo sumergido por las aguas, trata de cuidar a tu hijo. José esta en camino y a salvo, mi buen amigo Miguel como siempre lo hace, alerto a los del camino. Es hora de que los hombres hagan lo debido, ante la sordez de nuestros gobernantes. El agua de un río alimenta los valles, forma parte del ciclo de la vida, ella no destruye, tan sólo regresa a sus orígenes, el hombre en su codicia desmedida, pretende ser dueño y Señor de lo que no le pertenece. Una vez más mueren personas inocentes, por la desidia del hombre mismo. Por más que unos pocos griten sobre el respeto a la Naturaleza, otros tan sólo omiten ese principio real.
Por más que digas y te hagas eco de las fuerzas mismas de la tierra, quienes pueden cambiar el curso de muchas desgracias, tan sólo se harán los sordos a su justa conveniencia.
Seguirán moldando la tierra, cambiando el curso del agua, embalsando represas, construyendo rascacielos, sin percatarse que su mayor enemigo no es la Naturaleza que mantiene el equilibrio, sino cada uno de las cosas que fabricamos nosotros mismos.
Descansa no pretendas ser heroína de otros, en este instante se quien proteja a tu hijo, José se unirá a nosotros para apoyarnos, Miguel ya le alerto, para cuando despiertes, ya deberían estar los Bomberos y defensa civil en las tareas de rescate. Decirte que estés tranquila, es algo que no pretendo, sólo se sensata y has lo que digo. Un Amigo.
Con el paso de las horas, llego José, entre sollozos me abrazo, y sin que me dijera algo intuí que lo perdimos todo, él y Jacinto estaban agotados, sus ropas no tenían color, estaban cubiertos de fango. Se despertó Emmanuel y corrió a los brazos de José. Y con voz de dormilón nos hizo estremecer.

· Papá viste, cuide a Mamá, sabia que el río se tragaría nuestra casa, le oí rugir fuerte, y vi como los pájaros se alertaban y corrían.
· Gracias mi Ángel por cuidarla, así es, cuando Papá no este, ya sabré que un gran Hombre cuida de Mamá.
José me abrazo y mirando a Don Jacinto, le agradeció habernos cuidado y guarecido en su casa.
· Cómo darle las gracias Don Jacinto, por cuidar de ellos.
· No te preocupes José hice lo que siempre vi hacer a mis Padres en momentos así. Mi casa hasta que ustedes restablezcan la vuestra es de ustedes también, será un Honor para mí tener a Emmanuel por compañía.
La solidaridad de un pueblo que se une ante las desgracias, fortalecen lazos que nadie ni nada pueden destruir. Don Jacinto nos abrió las puertas, no sólo de su casa, sino las de la hermandad. Con el tiempo las aguas tomaron su curso, una vez más impuestas por el hombre, a pesar de que hayamos hecho mil protestas, el poder siempre prevalece ante la razón y los reclamos de un pueblo que vivió en carne propia el dolor de la perdida,
Tan sólo nosotros aprendimos la lección, levantando nuestras casas en suelo sin piedras, aguardando con el paso del tiempo nuevamente una noche dónde el rugir de las aguas, el gorgoteo de la tierra y el estallar de las rocas, en una noche de copiosa lluvia, vuelva a marcar un estigma en nuestras mentes.

sábado, 23 de febrero de 2008

Rectificación Pública....

Sin duda alguna agradezco a la autora de la frase que acompaño mi página, www.dolcevitta61.blogspot.com, me haya hecho la salvedad de la Autoría de mi frase de perfil. Pues adicione la misma con la firma de Anónimo, pues así la encontré en la red, y no la tome de su blogs. Por ello y con mis mayores respetos procedo a rectificar su Autoría. La misma deja de ser Anónima." A veces amo a mis pies por su falta de memoria. Tengo la impresión de que en invierno ellos me abandonan, obviando las calles desconocidas para marcar huellas más tranquilizadoras en otras ya caminadas, y, así, comenzar a desandarlas…" Copyright © Ana R Ibsm: 0802140047514Si me permite la Autora de la misma, sería un honor para mí, mantener la misma en este espacio, con la salvedad de su autoría

miércoles, 20 de febrero de 2008

En que te has convertido.....






Dedico esto... a cada mujer, hombre o niño.
Que vive el drama de la violencia familiar.
Nadie tiene patente para hacer que alguién se sienta escória Humana.


Una piel que abrazabas cada día cuando la luz de la noche era intensa, hoy se cubre de tus golpes, no consigo salir ni comprar la comida del día, ya no puedo inventarme más caídas triviales, pero te sigo Amando con las fibras misma. Y no puedo gritar mis temores,
Pesadilla que se repite cada vez que llegas a casa con olor a vino y prostíbulo barato. Es como debieras concluir en mi carne lacerada lo que no concluiste en otra cama.
Mides tu fuerza brutal siempre en mi rostro de mujer, sorda a cualquier crítica, abrazo e imploro que me ames, mi corazón ruega porque cambies.
Violas mi cuerpo cada vez que me posees con el baboseo de quien hoy no deseo. Tiemblo y no de placer precisamente sino del miedo de perderte, gimo y no de orgasmos más si de dolor y dejo que hagas de mi cuerpo lo que tu metamorfosis apetece.
Adoro ir por la calle, es el único lugar dónde siento las caricias de tiempos arrinconados en el olvido. No reparo a las alertas y menos a los noticiarios, dónde enumeran las victimas de abusos y violencia familiar.
Mis entrañas se niegan a procrear por el miedo inconsciente de poner en tus manos un fruto de mi ser.
No sólo son los golpes lo que duelen, son las palabras perra y sucia que golpean mi oídos, el sonido de tu puño cerrado en mi cara que cual temblor me mueven los huesos del rostro. Como temo cuando me tomas de los cabellos y me haces, ejecutar lo que pudiera alguna vez ser placentero.
No es el cuerpo lo que duele, es el alma desgarrada una y otra vez que llora sangre hacia dentro,. En que te has convertido amor de mis días, quiero correr pero te amo, y cda mañana espero que no seas la bestia que me somete, subyuga.
Deseo volar con las aves del campo y subir al cielo para pedir por ti. Deseo morir cada día que me arropas el cuerpo de golpes, cuando sin motivos en vez de besos me das cadenas que me amarran a ti.

Tú....


Si buscas disfrazar el sentimiento del sentir, te estrellas en el abismo de no Amarte.
Cuando en el alma se abraza la esperanza, el Ying Yang el equilibrio cual principado
entonces puedes ver el mundo en transparencia, ver el camino que transitas como sendas posibles de recorrer.
Cuando entiendes que la soledad no es forma de vida, sino instante que abrazas para oír la voz de tu alma y la haces compañera leal en tu caminar... entonces podrás caminar de la mano de alguien sin temor a errar.
Nadie da lo que no asienta en el alma, como amar…. sino amas al ser más importante de tu vida “Tú”
Como respetar cada cosa, cada ser viviente, sino te respetas “Tú”.
Como creer en lo que dicen los demás cuando te miras al espejo cada mañana y te sientes Mutante.
Aprender a aceptarse es lección de vida, ante alguien carente de una parte vital que poseemos. Como no amar a mis pies si puedo caminar, o mis ojos si con ellos te miro y cada atardecer contemplo.
Nada llenará tus días sino te llenas desde las entrañas misma de tu ser.
Mírate al espejo y abrázate primero, siente el calor de tu piel que brota para decirte que estas viva.
Y si las tormentas en un instante parecen feas, espera silenciosa pues ellas te demostraran la razón misma de sus porques.
Si una flor de camino no es tan hermosa cual la rosa, que se abre para regalarte beldad, huele su aroma, para que puedas apreciar que el equilibrio se abre cual balanza exacta por los cielos.
Tu felicidad no depende de terceros, y menos de cosas que el tiempo pueda colocar en desuso, de lo material que arrecadas con ímpetu, ni en las alturas dónde puedas apreciar tu posición.
Ella tan sólo depende del Ser más importante del Mundo “Tú”
La felicidad, no estriba de quien, ni de como te puedan hacer feliz, sino de que compartas tu felicidad con quien dices amar intensamente.

lunes, 18 de febrero de 2008

Dolor Humano...¿Será?...

Charles Robb - The Yawn

No lo mires desde el otro lado de la vía, adéntrate en sus labios, busca sus razones, deja que tu mente te diga que transmiten, tal vez disten de lo que quiso plasmar su Escultor.

Así es la vida, solemos tener perspectivas diferentes de un mismo contexto, acostumbramos a interpretar los gestos, los murmullos, las expresiones del rostro, el hablar del cuerpo, las conductas de otros.

Que crueles somos, un murmullo puede describir frases dichas al oído, pues el corazón esta tan cercano que en el leve vuelo de aves, reconoce su aleteo.

Puede esconder una discusión por pudor en medio de testigos, para que nadie se percate de que ya se desean distantes.

Una mano alzada, puede decir tanto, un adiós, un hola, un deténgase Taxi, o transporte publico, un cuidado.

Miles de conceptos podemos discernir, pero en realidad, pueden ser desemejantes a quien en realidad los ejecuta.

No pienses por nadie, y menos aún tientes descifrar algo. Tan sólo espera que te digan las frases justas que te deseen decir. No prejuzgues, espera por razones.

Su rostro blanco espantado de dolor, yace en el suelo por no poder levantarse de nuevo ante tantos tropiezos, derrotas, desamores.

Espera y grita por ayuda, silente, pues la tristeza, el dolor desmedido silencio su voz.
Espera por ti para ayudarle, para entenderle. Me inspira un rostro cargado de ansías, dolor, cansado…. Será lo que el Escultor quiso plasmar….


Pues no…. Tal solo es un bostezo…

domingo, 17 de febrero de 2008

El Hoy......

Detengo mis pasos en la inmensidad del abismo del mundo mismo, justo en el borde. Cierro mis ojos y me dejo envolver por el zumbido del tajo, del eco del viento que emerge de las profundidades, y me envuelve acariciando mi rostro.
Cierro mis parpados y me centro en la flama de los sentimientos sin pretender concluir con una vida que destelló hermosura, tan solo deseo sentir en la piel el miedo del temor a caer en las fauces del hueco negro de un camino sin retorno.
Para preguntarme que sienten aquellos, que en un instante doblegaron su coraje entre tantos tropiezos e derrotas, afrentas. Y que no fueron capaces de pactar con su más sincero amigo,” Ellos mismos”.
Creo que hay que estar enardecido de cegueras, para terminar con ese centelleo que se niega a extinguir en manos del deseo.
Cobardía para muchos, desespero para otros, para mi, no se que decir en este instante dónde el viento me empuja ante su fuerza en el precipicio. Y esa llama que alumbra los recuerdos hermosos de quienes en mi camino me acompañaron y me refrena.
Ese aire que me envuelve, la luz que alumbra esa flama que da calor y vida….
Instinto que me hace recular algunos pasos. Pero se lo que es estar entre el filo del abismo. Asiento ahora que sienten aquellos que sucumben negándose el retroceso y el emprender de nuevo el caminar en una vida de senderos agrestes, pero que siempre apunta a un Norte a una verdad sin visionar, pero esta allí. Ese Norte que soñamos, aunque el camino sea en solitario.
Alguien me dijo y lo leí también, mi novia es la soledad.
Yo la siento mi amiga, la soledad que retumba altiva y me permite oír mis voces silenciadas entre tantas, que me dicen que hacer con mi vida, pero que solo son consejo sin mano, sin permanencia y menos aún sin supervisión. Frases instantáneas, en papel. Sin calor ni esencia.
Esa amiga soledad, esta presente en cada amanecer de mi vida y se acuesta entre mis lienzos, me abraza y me debate con ideas cargadas de razones, me desempolva las telarañas celébrales, y me regala la difusa imagen del resurgir.
Hoy conozco el sentir de quien negado a vivir da el salto al despeñadero, y tan sólo digo, no vale la pena llorar por quien no esta cada mañana, desesperarse por algo que no sabemos como concluye, un golpe de suerte en un instante puede cambiar el curso de nuestros pesares.
El mañana siempre será el libro que no deseo hurgar para saber sobre el, pues en ese ojear pierdo mi presente.
Ni me detengo a mirar lo que deje atrás en el camino, el retorno no es inventado aún, y no me quiero perder la caricia del sol de hoy, los amores de hoy, las aventuras del día presente, que puedo hacer, moldar, cabalgar a mis anchas.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Me siento Orgullosa de ser......Venezolana

martes, 5 de febrero de 2008

Quise caminar a tu lado, sin querer camine por tí....


Soñé mantenerme reflejada en tus ojos
ser la luz intensa que alumbrar tus noches más oscuras
Ser el pilar donde tus miedos anclaras.
Pero creo que camine por ti en el sendero de la vida
Olvidándome que tus pasos dejaban huellas en otra dirección
Quise ahogar tus temores en mi fortaleza
Secar las lágrimas de tus derrotas y miedos
Quise grabar en tu piel mis sentimientos más puros
Pero no me di cuenta que ese pergamino blanco
no era tu piel sino la mía.
Cuando mire al lado no vi tu silueta y al buscar tu sombra
el medio día no permitió hallarte nuevamente.
Si lastime tu orgullo, tan sólo el amor puede disculparme
Pues no trate de alzarte en mis brazos para caminar por ti
Solo iba delante retirando las piedras y escollos que pudieras encontrar.
Creo que no oíste mi grito diciendo te necesito
cuando me encontré con mi abismo
ensordeciste de pronto o hablábamos en tiempos diferentes
El amor entonces no me escuchó, tu silencio y ausencia
ante mi llanto y dolor fue soledad compartida en un espacio común.
Me miras sin deseos, sólo admiras lo que soy, enalteces mis logros
Hoy miras lo que soy y encuentras diferencia con el pasado
No cambie, tan sólo nunca miraste lo que fui, y mientras caminas
En busca del ideario, yo subí la cuesta pedregosa alcanzando la cima.

Vidas similares....


Cuando miro el retablo de mí tiempo recorrido
Cual escultura de granito y cidreras
Ante la similitud de mil caminos parecidos
Me gustaría mirar los ojos de quienes
en el desespero buscan la salida
Entrar en la esencia misma de sus almas y corazones
Y decirles que así como a ellos, a muchos un día
Nuestras almas y corazones hirieron
Cómo me gustaría, entrar en su corazón,
y decirle como pueden ser feliz,
que ella, sólo esta latente en su esencia,
Y que espera que sus ojos disipen la neblina
para que nuevamente no les de miedo amar y ser feliz...
Delinearles las razones que tiene para tantas cosas bellas
Y que en sus manos la dicha,
la esperanza pueden intentar una vez mas,
Volver a empezar, con la experiencia de una herida
que por ello no se confinen al dolor perpetuamente,
surcar nuevamente miles de caminos nuevos, con la esperanza
de mirar nuevamente el brillo de las estrellas en pleno medio día.
que con solo abrazar su corazón volverían a sonreír a la vida misma…
Cuando miro mi pasado y tu presente,
puedo sin duda alguna vaticinar tu futuro,
que así es la vida, llena de tropiezos y sinsabores...
pero a la vez colmada de alegrías triunfos y amores
que llenan nuestras manos.
No por llorar mucho e implorar al cielo,
el mundo se retoma en dónde le queremos
pero si pidiendo que nuestras manos
se llenen de luz, de esa energía divina.
levanta tu mirada del suelo
siempre podrás encontrar un amor a la vuelta de la esquina,
Talvez tan sólo espera cruzar tu mirada,
para que nuevamente veas en las noches oscuras el sol
y en el detener de un medio día contemples el brillo de la luna.
Quien sabes si en verano puedas con la nieve jugar.

viernes, 1 de febrero de 2008

Carta que nunca envié.....



Caracas, 14 de Febrero……

Mi vida esta repleta de instantes plenos, cantos de aves que entonados brindan frases dulces, respetos intensos, dónde la dignidad es herramienta precisa que limita tus derechos y los míos tus deberes y los míos. Nunca una voz en tonalidad más alta, ni reproches… más bien consejos no pedidos.
Siempre supe que para ser feliz, no necesito poseer, más si vivir a plenitud, no se trata de un estado de ánimo y menos aún una sensación, por el contrario es la capacidad misma de cómo ver la vida, de valorarla, de vivirla….
Entraste en mi mundo… y en la distancia me procuraste…. Distante estávamos, separado por águas del Atlántico.
Nuestras mentes ya habían aceptado la distancia y éramos quimeras en recuerdos de adolescencia.
Algo te hizo pensarme..Ubicarme...interpelarme, las razones desconocidas entonces, abrieron la caja de Pandora años después, talvez no tuviste la gallardía en ese entonces de defender lo que amabas, sino aceptaste la salida fácil, que sin saberlo en una Jaula de oro te catapultabas..
Así entregue en tus manos mi candidez de niña, la inocencia de quien jamás llevo en sus manos el peso de un mundo en solitario.
Una vida, un caminar largo que abrace con el amor mas sublime… Pues YO SI TE AMABA. Flores que retoñaron, espinas que marcaron sacrificios, luchas, horizontes compartidos. Creo que hay instantes dónde la frase “El Amor es ciego” es realmente cierta….
No darme cuenta que sin Amor fuiste Amándome, pero no lo suficiente para dar a los sentimientos el lugar mismo, que llenan la vida de logros.
Tu responsabilidad para otros supero tu entrega a un mundo a dos. Sueños no alcanzados en tu adolescencia se abrieron para castrar tus ansías no logradas… ¿Sabes tal vez cuanto deje de hacer también?….sinembargo nunca fue importante eso para mi, más si los sueños que juntos pudimos construir y concluir.
Llego en instante dónde el Gran Balance de la Vida se Plantea…y silente fue fácil decir que el tiempo vivido castro tu vida de libertades, de sueños no alcanzados pues la responsabilidad de dos, desvío tu vida de banalidades….
Hoy de lejos te veo….ya no estas, más de todo lo que ambicionabas no he visto que hayas logrado nada…
Y si supieras que aún te espero con la misma flor que tiempo atrás, acaricio tu piel con la delicadeza de lo que mas se atesora. con las mismas ansias de verte retornar al hogar dónde jamás debiste partir….
El desamor no se si existe o no… Tal vez la pasión puede que haya sido lo que perdiste a mi lado. Hoy tomo mis sueños solitarios, la maleta de la esperanza, la rota de mis pasos, y la certeza de que jamás volveremos a ver los amaneceres abrazados.
Sin embargo no lamento ninguno de los instantes que a tu lado viví, experimente, y crecí como ser.
Ten la certeza que cada caricia, cada beso, cada entrega estuvieron cargadas del Amor mas intenso que alguien pueda sentir jamás.

Quienes dejan Huella día a día con su presencia....