viernes, 27 de noviembre de 2015

Desde hace mucho tiempo no sentía el deseo de mandar todo por los aires.
De decir hasta hoy llega el mutismo, una vez más me hicieron sentir ese efecto de rabia, por una afirmación hecha de injuria.
Detesto que clasifiquen a alguien por sospechas avenidas de una mente que solo sabe juzgar a los demás. Y que un día también dirigió a mí, sus dudas y resentimientos, acusándome de algo que jamás hice. Porque cualquier explicación carece de verdad ante su rabia.
Que afirma y degrada con calificativos, que balbucea sin decir nada que merezca la pena. Creo que va siendo hora de redimensionar mi espacio, de caminar el camino que debía haber caminado años atrás.
Y lo que más me exaspera, es hacer el papel del intachable, del lastimoso en un juego de manipulador de consciencia.
Para volar no hace falta más que alas y el deseo de alzar vuelo. Y hoy siento esa necesidad imperiosa, estoy cansada, la negatividad envolvente me desconcierta, me carcome y me resta fuerzas. Es como que los días dejaron de tener sentido alguno.
Tu por tu lado, yo por el mío este sentimiento lo vivi ya una vez, y hoy me lo vuelven a colocar delante, no hay un quieres venir conmigo, vamos.

Se le olvida que la mayor herida me la hace con injurias y con indiferencia. No estoy en la posición de volver al comienzo, no tengo que mendigar nada, no tengo que mantener fachada, apenas tengo que ser quien decida en que historia de vida me quiero reflejar. Y realmente no quiero ser reflejo de ninguna, apenas quiero ser la mía. 

Quienes dejan Huella día a día con su presencia....