Me miro en el reflejo del agua, y contemplo silenciosamente la imagen de Mujer, que trata de emerger de las ondulaciones del viento.
Miro y contemplo, ese rostro que brilla en su plenitud, no veo mis arrugas que suelo disimular con una sonrisa.
Creo que parte de las aguas de este lago me pertenecen, cuando tardes nostálgicas sobre su lecho mil gotas de llanto deje caer.
Se aprende a convivir más que a vivir con las situaciones, nos acostumbramos a algo de la misma manera que seguimos inmersos en la magnificencia de la vida misma.
Hoy me siento ante este lago que recree en mis quimeras, para traer en el instante deseado mil hermosos recuerdos, pues aquí no hay espacio al ocaso, siempre tras el reflejo esta impresa la claridad del día, por mas hojas naranjas que caigan desde la copa mas alta del árbol que se deshoja, pues tras el invernar, siempre recuperamos las fuerzas perdidas en la jornada del día,
Así aprendemos a crecer día a día, justo cuando nos sentimos frente al abismo de nuestros miedos.

